Un intento de "speech" de boda...

Hay un cierto miedo natural en entrarle a un compromiso, sea este: una pareja, un trabajo, una decisión espiritual, un color de labial, o  hasta para con un status de facebook. Tenemos miedo a perder algún aspecto de nuestra libertad, por lo tanto a momentos nos vemos bailando en la indecisión.

Como manera alternativa algunas personas se plantean los compromisos como algo temporalmente definido y sólo le entran a éstos, si existe un tipo de salida de emergencia – una cláusula en el contrato que sirve para escapar cuando el asunto se pone denso.

En términos prácticos, este tipo de actitudes no son más que obstáculos para alcanzar nuestras metas y desarrollo.  Ya que para avanzar, necesitamos obligadamente un sano compromiso.

Una de las cosas más valiosas que me ha enseñado la vida es la de tener un siempre presente camino medio.  Con esto me refiero al reconocer honestamente las propias habilidades y limitaciones, lo cual nos da claridad para saber en dónde y con quién estamos parados. Y sobre todo que entendamos profundamente la diferencia entre compromiso y libertad. Para entender esto se necesita tiempo y sabiduría.

El tiempo es sinónimo del continuo cambio y la sabiduría se refiere a una serie de cualidades a cultivar: la paciencia, la tolerancia, la empatía, y el amor bondadoso.

Con paciencia no quiero decir que cierres los ojos, te reclinas en tu asiento y dejas pasar las situaciones, actitudes, palabras o lo que fuese del otro. La paciencia es saber reconocer los límites del otro: para expresarse, para actuar y para cambiar. Es la habilidad de darle tiempo y espacio al ser querido y también a uno mismo para adaptarse a los cambios. ¡Y los cambios son seguros!

 

A veces cometemos el error de pensar, que todo dura para siempre. Que mi belleza y juventud es eterna, que el cuerpazo de mi pareja siempre será el de un bombón, que el carácter dulce de mi chica o la pasión de mi chico nunca  cambiará. Pues, por si no lo sabían, ahí les va: Todo lo que sube tiene que bajar,  TODO CAMBIA Y SE TRANSFORMA momento a momento, instante a instante. Es una inercia natural.

 

La cuestión en un matrimonio entonces es: ¿Podrán y querrán adaptarse juntos al cambio? Un compromiso sano NO es prometerse a amarse por siempre hasta que la muerte los separe, sino más bien abrazar una promesa a cambiar juntos, a crecer  y renovarse con estos cambios y a aceptarse con cada nueva transformación.

 

La tolerancia no es muy distinta. Sólo que la tolerancia no es aguantarse, ni tampoco es ser brutamente pasivo o indiferente. La tolerancia es ver, que el otro es como es, y tal cual decidimos amarlo. Si ustedes dos (Nicole y Leo) tomaron esta impresionante y bella decisión de casarse, háganlo sabiendo muy bien cómo es el otro en este momento. Y así como es el otro, así aceptar sus locuras, mañas, fachas, olores y todo lo que lo determina.

 

Leo, en este sentido no cabe lugar a dudas que has de ser el más valiente de los dos. Porque Nicole es una de las mujeres más fuertes, inteligentes, exitosas, guapas y alegres que he conocido en toda mi vida. Un espíritu siempre entregado a todo lo que hace y tiene: su trabajo, su familia, su pareja, su trabajo altruista como es en “Amigos de los Niños” y por supuesto en su camino espiritual. Es una super woman que a muchos les daría miedo. Sin embargo, para quererla como es y por encima de esto casarse con ella, has de estar hecho de la misma madera, la misma esencia o de plano de materia extraterrestre.

 

La empatía o compasión. No es la actitud de “¡ay, pobrecito, no lo sabe hacer mejor!” Y mucho menos lo que a menudo nos dicen nuestras mejores amigas: “¡Es un hombre, qué esperabas!”

Compasión o empatía significa entender que el otro, al igual que yo, quiere ser feliz, y todo lo que hace, lo hace con este afán, aunque a veces la forma para lograrlo puedes ser algo confuso y contraria a la meta.

 

Más bien, aquí se refiere a un tipo de perseverancia, para pasar también por los momentos no tan agradables en nuestras vidas y relaciones. Es vital tener compasión y empatía para con uno mismo y con nuestra pareja. Es tener el sentido común de entender que al igual que YO, el otro a veces está de mal humor, está en sus 5 minutos o como bien sabrán está en sus días. Y es entonces mejor preguntar antes de echar pleito: ¿Oye, es personal o es hormonal?

 

Y antes de cada pleito piensen: ¿Realmente vale la pena pelear por esto? Porque lo único con lo que NO contamos, es tiempo. Tiempo valioso para aprovechar esta encantadora y mágica vida humana. Sólo una vez nos encontramos en estas precisas condiciones para compartir un breve instante ante la eternidad – ¡No hay que  desperdiciar estos momentos!

Recuerden en buen sentido: Lo único certero en nuestras vidas es, que algún día vamos a morir. Así que más vale que disfruten uno al otro cada día como si fuera el primero y último en sus vidas. Disfrútenlo dando mucho amor bondadoso, lo más básico que necesitamos para vivir una relación. ¿Y qué es? Es dar un cheque en blanco de un banco llamado “Confianza-tolerancia-compasión-paciencia y perdón”.

Como un maestro una vez dijo hablando del amor y su ciencia: “Mi bienestar depende de tu bienestar – es meramente física”.

 

Con esto no queda más que desearles con todo mi amor y cariño a lo largo de toda su vida y dentro de este matrimonio la genuina felicidad.

Por ustedes, Nicole y Leo!

Mayo 2011

©Kirsten Liliane López Lüke